“PREVENCIÓN: EL GEN QUE FALTA…”![]() Así, pareciera que nuestra única solución sería poder identificar el gen de la “prevención” para implantarlo a todos los chilenos…este camino seguramente será cosa sencilla en un futuro tipo Gattaca, pero por ahora inviable… Entonces, no nos queda otra alternativa que adquirirlo por “adaptación”, claro que podríamos demorarnos cientos o quizá miles de años, sino pregúntenle a los japoneses…cómo hicieron para aprender a no cruzar la calle mientras el semáforo no esté en verde… Pero como dice un viejo refrán “para todo hay solución, menos para un solo problema”, ése que asoló a cientos de chilenos que fueron tragados por un huérfano tsunami, que a esta hora nadie quiere adoptar, pues por cierto cuesta asumir la paternidad de tan predecible hijo, ya que sólo basta un terremoto de 7,5 grados Richter para dar la alerta de Tsunami según los protocolos que se usan internacionalmente. Aquello es equivalente a que cuando en un sismo no nos podemos mantener de pié y si estamos cerca de la costa debemos evacuar hacia zonas altas. Claro que es necesario que las vías de evacuación estén debidamente señalizadas y que sean conocidas previamente por toda la población involucrada… ¿cómo dijo?, ¿por dónde evacuo?, ¿para dónde me voy? Vamos a la solución que ya es fórmula probada en nuestro Chile, para todo tipo de eventos no deseados, sino como se podría explicar que hayamos logrado rebajar su tasa de accidentabilidad laboral desde un 30% a casi un 7% en sólo 4 décadas. Eso se lo debemos a la Prevención de Riesgos, a los planes que buscan evitar accidentes. Ciertamente existen riesgos que se pueden evitar, pero existen otros como los riesgos de la naturaleza que simplemente no podemos sacar de nuestras vidas, pero sí podemos responder con la metodología de la Prevención tanto ex-antes como ex-post para mitigar al máximo sus efectos, dejando a “Murphy” lo más lejos posible, ojalá en otro planeta. Para ello, simplemente debemos de tener procedimientos CLAROS y conocidos por todos…donde no exista el mínimo espacio para el error, eso implica contar con respaldo para todo, siempre poniéndose en el peor de los escenarios. Por lo tanto si el protocolo dice que con o sobre 7,5 Richter debe darse alerta de Tsunami, eso debe de hacerse y no evaluar si se da o no se da, no hay que preguntar a nadie, ni a expertos que no encontraremos en ese momento, ni a instrumentos que no funcionarán y bajo ninguna circunstancia desafiar a la naturaleza diciendo que “NO EXISTE RIESGO ALGUNO DE TSUNAMI” y luego diciendo que “son sólo marejadas”, todo esto mientras el tsunami se desplazaba a lo largo y ancho del cinturón de fuego del pacífico cobrando inocentes víctimas a su demoledor paso. Este episodio ya marcaba el ocaso de nuestra institucionalidad contra emergencias, he aquí el claro síntoma del shock en que a la NO alerta se le sumó no hay tsunami “vuelvan a sus casas tranquilos”. En ese momento el protocolo que debía cumplirse sí o sí, sin espacio para la duda o interpretación, fue trágicamente violado por los errores que hasta hoy se investigan. También las fuerzas armadas debieron tomar el control de las zonas devastadas inmediatamente después del cataclismo, ya que la disuasión siempre funcionará mejor que reprimir el saqueo, pero como ya sabemos, en este tema también nuestro odioso amigo “Murphy” se hizo presente. Se imaginan que hubiera pasado, sino hubiesen llegado a las zonas afectadas los estoicos periodistas que en vivo retrataban la peor cara de la catástrofe y que con ello lograron remover la conciencia de las autoridades que seguían “esperando y evaluando” los pasos para activar las “tardías” medidas que clamaba la población devastada material y psicológicamente. Puede un país como Chile, tan largo y de accidentada geomorfología darse el lujo de no tener comunicación por horas con una zona en emergencia atacada por un mega - terremoto, ¿no existen tecnologías para ello? Claramente la respuesta es que sí existe todo tipo de tecnologías para evitarlo, pero nuevamente se recurrió a “Murphy” y al parecer, nunca se pensó en qué pasaba si no teníamos electricidad, si se caían las redes telefónicas fijas y celulares, o sea siempre se pensó en la emergencia ideal donde las comunicaciones fluirían perfectamente y no en aquella que desnudaría nuestra precaria preparación para un gran desastre, donde nuestras aspiraciones de desarrollo se vendrían abajo estrepitosamente, hasta el punto de que la mismísima Hilary Clinton nos avergonzaba trayendo directamente desde el “primer mundo” unos teléfonos satelitales, esos mismos que se pueden adquirir o arrendar en no pocas empresas locales. Así las cosas, los organismos involucrados en estas olvidadas, pero sumamente delicadas temáticas no pueden sino estar preparados a “TODO EVENTO”, a objeto de que se logre mitigar al máximo los efectos no deseados de nuestras mayores amenazas que provienen de esa indomable naturaleza, porque PREVENIR será siempre mejor que lamentar. ![]() CARLOS RUIZ BENITEZ Bombero Experto en Prevención de Riesgos Vicerrector Zonal Norte Chico Universidad de Aconcagua |